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Qué es un poncho otavaleño: historia, uso y colores

escrito desde Quito

Por el equipo de Alpaca, desde Quito ·

Telar de un taller de Peguche tejiendo una tela morada y verde agua

Un poncho otavaleño es la prenda tejida que usan los hombres kichwa de Otavalo, en la provincia de Imbabura: un rectángulo de lana con una abertura para la cabeza, tradicionalmente de color oscuro, azul sobre todo, que se lleva sobre camisa y pantalón blancos. No existe una historia única y cerrada de su origen: las fuentes que encontramos coinciden en que el tejido en esa zona es anterior a la llegada de los españoles, pero difieren en los detalles. Aquí te contamos lo que dicen, con enlace a cada una.

Una nota de transparencia: este artículo lo escribe Alpaca, una tienda que hace ponchos con familias artesanas de Peguche, junto a Otavalo. No somos historiadores ni hablamos en nombre del pueblo kichwa de Otavalo. Por eso citamos, no afirmamos de memoria, y señalamos lo que no pudimos confirmar.

Qué es, en concreto

Un poncho es una pieza de tela, rectangular, con una abertura en el centro para pasar la cabeza. Se cuelga de los hombros y cubre el torso y los brazos. En el atuendo masculino de Otavalo, según describe una revista de viajes, el poncho oscuro se lleva con camisa blanca, pantalón blanco hasta la pantorrilla y alpargatas blancas. El Comercio lo cuenta de forma parecida: pantalón, camisa y alpargatas blancas, completados con poncho y sombrero, que son las piezas más caras del conjunto.

Dónde y cuándo nació: lo que dicen las fuentes

Aquí conviene ser cuidadosos, porque hay versiones que no coinciden del todo.

  • Antes de los incas y de los españoles. La enciclopedia de Carolina del Norte (NCpedia) dice que los tejedores de Otavalo son famosos por sus ponchos de lana, mantas y tejidos de pared, y que esta tradición es anterior a la llegada de los incas. Wanderlust señala algo parecido: el tejido de lana en la zona precede a la conquista inca de finales del siglo XV, y los incas introdujeron la fibra de alpaca y técnicas más elaboradas.
  • Una prenda compartida en los Andes. El artesano e investigador Raúl Cabrera, citado en una nota de El Universo, sostiene que el poncho mezcla culturas y tradiciones anteriores a la época española, y lo vincula con las culturas otavalo, aimara y quichua, y posiblemente con la nazca, por diseños muy parecidos. La misma nota menciona un poncho con características idénticas en la isla de Taquile, en Perú.
  • La colonia y los obrajes. Un reportaje de Vistazo de 2015 cuenta que el oficio llegó con los españoles en 1582, cuando se establecieron obrajes de paños y frazadas, y que el telar de cintura habría sido traído por los españoles. Wanderlust también menciona los obrajes coloniales. Esta versión choca con la anterior si se lee literalmente: lo más razonable es entender que hubo tejido anterior a la colonia, y que la colonia organizó la producción de otra manera. No encontramos una fuente que lo resuelva con certeza, así que no lo afirmamos.

Resumen honesto: el tejido en la zona es antiguo, la prenda se comparte con otras culturas andinas, y la colonia cambió cómo se producía. Las fechas exactas de cuándo apareció el poncho tal como lo conocemos hoy no las pudimos verificar.

Colores y significado: cuidado con las leyendas

En internet circulan muchas explicaciones de «lo que significa» cada color. La que sí tiene fuente es esta, de El Universo, y conviene leerla como testimonio de personas, no como regla general:

  • Un poncho de dos caras tiene, según la nota, una cara principal azul y otra de colores claros con figuras cuadriculadas. Un vendedor otavaleño, Luis Vega, contó que sus abuelos decían que los dos lados representan la dualidad del universo.
  • Según otra persona entrevistada, los ponchos oscuros los usan los hombres casados o comprometidos, y los de colores vivos indican juventud y soltería.
  • La misma nota recoge que el azul marino se teñía antiguamente con «montes», y que el lacre, el habano y el chocolate se obtenían con nogal, según una artesana de 70 años.
  • El poncho de dos caras se usa, según otra de las personas entrevistadas, en compromisos y eventos importantes.

Son relatos individuales de una sola nota. No podemos decirte que «el azul significa X» para todo Otavalo, y desconfía de quien lo diga sin citar quién lo contó. Lo que sí aparece en más de una fuente es el tono oscuro: Wanderlust habla de un poncho oscuro en el atuendo masculino, y NCpedia muestra a un hombre con poncho de lana azul y sombrero de fieltro.

Cómo se hacía

La nota de El Universo describe el proceso que le contaron los artesanos: se corta la lana de la oveja, se lava en el río y se seca al aire libre; después se hila en un torno, se carda con dos paletas, se cepilla y se confecciona. Hoy, según Wanderlust, parte de la oferta se hace con máquinas eléctricas, mientras que las piezas más valoradas se tejen en talleres familiares. Los ponchos pueden hacerse con lana de oveja y de camélidos como la alpaca, de acuerdo con el reportaje de Vistazo.

Telar de un taller de Peguche tejiendo una tela morada y verde agua

Foto real del taller: un telar en Peguche, junto a Otavalo. Más sobre el oficio en nuestra guía de Peguche.

Quién lo usa hoy

Las fuentes dicen cosas que parecen contrarias, y las dos pueden ser ciertas. Wanderlust cuenta que pocos hombres lo usan a diario y que suele reservarse para ocasiones especiales. La nota de El Universo recoge la voz de una artesana que lamenta que la costumbre se esté perdiendo incluso en Otavalo. A la vez, el poncho sigue vendiéndose: El Universo menciona que se tejen por encargo para extranjeros, y que un poncho de dos caras puede costar hasta US$320; El Comercio indica que un poncho del atuendo masculino cuesta entre US$60 y US$500. Son cifras de prensa de fechas distintas (la de El Universo es de 2017), así que tómalas como orden de magnitud.

Aparte del uso en el atuendo tradicional, nosotros vendemos el poncho como prenda de abrigo para quien quiera llevarlo. Conviene decirlo claro:

Y los ponchos de Alpaca, ¿son ponchos otavaleños?

Hacemos nuestros ponchos en Ecuador con familias artesanas de Peguche, un pueblo de tejedores junto a Otavalo. Se tejen en telar y en el taller se urde a mano. Pero no afirmamos que sean «el poncho otavaleño tradicional»: son ponchos de diseño actual, con colores y medidas pensadas para el uso diario, que nacen en la misma zona. La mayoría es 70 % alpaca y 30 % acrílico; tres modelos (Lluvia Nocturna, Lluvia Serena y Flor de Imbabura) son 80 % algodón y 20 % poliéster.

Si quieres conocerlos, empieza por la colección de ponchos o por la guía cómo elegir un poncho. Y si estás viajando por la zona y quieres ver el origen de esta tradición, el lugar más conocido para ver tejidos es el mercado de Otavalo, que explicamos en esta guía de dónde comprar. Nuestra historia está en Nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el color azul en el poncho otavaleño?

No hay una explicación única verificada. Lo que encontramos es un relato: según una nota de El Universo, la cara principal del poncho de dos caras es azul y algunas personas dicen que las dos caras representan la dualidad del universo. Es un testimonio, no una norma para todo Otavalo.

¿Quién usa el poncho en Otavalo?

Los hombres kichwa lo llevan como parte de su atuendo. Según una revista de viajes, hoy pocos lo usan a diario y suele reservarse para ocasiones especiales.

¿Cuánto cuesta un poncho otavaleño?

Depende de la pieza. Fuentes de prensa mencionan precios de hasta US$320 para uno de dos caras (2017) y entre US$60 y US$500 para el poncho del atuendo masculino. Los ponchos de Alpaca son otra cosa: parten desde unos US$30 y cambian, así que mira el precio vigente en la tienda.

¿Un poncho otavaleño es de alpaca?

Puede serlo, pero no siempre. Según el reportaje de Vistazo, los ponchos se hacen con lana de oveja y con fibra de camélidos como la alpaca. Para saber qué lleva una prenda concreta, hay que preguntar su composición.